
La caída anímica de la Pulga fue reconocida por su círculo más íntimo; Leo se siente en deuda con la gente y le duele la reacción del público; la contención para provocar la reacción.
"Leo está muy mal, te juro, nunca lo vi así, tan golpeado" (Jorge Messi).
En la cancha, hay momentos en los que finge estar ausente para que sus rivales se olviden de él; parece querer hacer lo mismo en este momento del seleccionado, que juega parte de su destino en la Copa América pasado mañana, ante Costa Rica, en Córdoba. Desde estas mismas líneas, en la edición de ayer, se marcó el estado de abatimiento de Lionel Messi por las frustraciones que acumula en su cuerpo. Hasta hace poco, los suyos habían sido arrebatos del momento y, como tales, tampoco merecían preocupaciones mayores para el resto de sus compañeros. Esta vez el escenario es bien distinto. Siente que la deuda con el público es una profunda carga para él y para todo el equipo. Y lo que más lo angustia es el grado de irritabilidad que provoca en los hinchas.

"Leo está muy mal. No entiende por qué surgió esto", confió Jorge Messi, padre del futbolista, en contacto telefónico con La Nacion. "Cuando Leo llegó al país la ilusión que tenía era muy grande. Y mucho más cuando se dio algo que no esperaba, porque en esos días la gente le daba aliento, lo respaldaba y todo eso. Después cuando empezaron los amistosos también. Estaba contento. Esto es muy duro. Lo vivido en la cancha de Colón le propinó un cachetazo impresionante. Es la primera vez que lo silban'', agregó una de las personas más lo conocen. "Hay gente que critica que Lionel no canta el himno... Si supieran los ofrecimientos que nos hicieron para jugar para otra selección [España]. Cada uno es como es y Leo no necesita demostrarle su argentinidad a nadie", contestó molesto por la sucesión de críticas que están afectando el rendimiento de su hijo.
"En Barcelona es otra cosa, no tenemos que comparar ni mezclar las cosas", argumentó Jorge Messi. "Es un equipo conformado desde hace cuatro años. La selección está a años de conseguir esa estabilidad". Y ante las críticas de que Messi no se pone el equipo al hombro, como hacía Maradona, Jorge Messi opinó: "Maradona es incomparable. No sé qué significa cargarse el equipo al hombro. ¿Es insultar o gritarles a todos los compañeros? Leo tiene otro tipo de carácter. Es fuerte aunque muchos no lo sepan. Diego tiene un carácter diferente al de Leo".
"Seguramente las discusiones a veces le vienen bien al equipo. El grupo de la selección está bien" (Sergio Batista).
El autor de esta frase esperó temprano a sus dirigidos a la hora del desayuno, previamente al entrenamiento matutino. En ese mismo momento, el técnico Sergio Batista entendió que había mucho por hacer para levantar el ánimo de su jugador más preciado. Las palabras cruzadas de Lionel con Nicolás Burdisso tras el empate con Colombia y los recíprocos pedidos de disculpas aún estaban frescos. Por el sentimiento astillado. Por la realidad sufrida en el comienzo de esta Copa América que lo asfixia. De todo eso se dio cuenta el entrenador cuando miró a la Pulga a los ojos.
A las 10 de la mañana comenzaron a entrenarse los jugadores en Ezeiza, pero Messi no participó de los ejercicios con saltos por precaución, para evitar cualquier lesión que le impida estar en el partido ante la selección de Ricardo La Volpe. Cuando se terminaba el primer tiempo ante Colombia, el rosarino se dobló el tobillo derecho, lo que generó preocupación en el cuerpo técnico, que ayer decidió preservarlo en algunos movimientos y por eso por momentos se lo vio apartado del resto de sus compañeros.
"Creo que es demasiado pronto para que se dé una situación como la que nos tocó vivir en Santa Fe", explicó el DT sobre la reprobación de un público que, según su mirada, terminará "mimando" a Messi porque "se lo va a terminar ganando". "Podría haber jugado para España, pero lo hace en Argentina. Tenemos la suerte de que el mejor jugador del mundo es argentino y no lo dejamos en paz", destacó Batista, que tenía todo bajo control en la intimidad del seleccionado hasta que sorpresivamente llamó a Carlos Tevez y le dio la titularidad.
"Leo es un fenómeno, es el mejor jugador del mundo, y por ahí si se molesta es porque quiere buscar una solución y no sale. A veces hay que pasar por estos momentos y basta con poco para poder cambiar. No sé si lo que siente Lionel es fastidio, quizá sea un poco de frustración por el hecho de querer y que las cosas no salgan" (Javier Mascherano).
"El problema no es cómo juega Messi, el problema es de todo el equipo, que no jugó como debía. Lo que pasó entre Burdisso y Messi son cosas normales. A mí contra Bolivia me tocó discutir con Gabriel [Milito] y somos grandes amigos. Por eso lo tomamos como algo natural" (Javier Zanetti).
Salieron a hablar ante los medios con un tono diferente. Por momentos, golpeados por la situación. Más allá de las explicaciones de ocasión, el capitán y el defensor dieron la cara. Hasta aquí la atención de los jugadores del seleccionado en conferencia de prensa había sido en orden descendente, según la numeración de su camiseta. Así les tocaba a Lucas Biglia y al Jefe, pero como consecuencia del mal momento que atraviesa el seleccionado, ingresó el Pupi en lugar del volante. Apartados de excusas, dijeron como pudieron lo que pensaban sobre el incidente entre compañeros que había quebrado a varios del plantel argentino. Fueron la cara de un vestuario en el que una vez concluido el partido con Colombia se pudieron ver las consecuencias de un inesperado cortocircuito.
"Leo, salí un rato, te va a venir bien. No te encierres", le aconsejó Mascherano cuando Messi le comunicó su intención de quedarse en el predio a pesar del permiso del Checho para tener la tarde libre. Cuentan que salió unas horas y volvió mucho antes del horario previsto para cenar. Hasta hace apenas unos días no había ni un solo conflicto. Todos se sentían queridos. Todos se sentían importantes.
Fuente: CANCHALLENA.COM





