
Científicos de la Universidad de Harvard determinaron que causa más aumento de peso que las golosinas o los helados; el doctor Cormillot confirmó porqué no podemos comer sólo una.
Las papas fritas, ese complemento vital y único para acompañar una milanesa o una hamburguesa, que no admite un número límite de unidades para ingerir, destronó según los científicos, a los helados y a las golosinas en cuando a ser el alimento que más engorda.
Xavier Pí-Sunyer, experto en obesidad del hospital St. Luke's-Roosevelt de Nueva York, corroboró un estudio realizado un grupo de científicos de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, que analizó durante 20 años los cambios en los hábitos de dieta y estilo de vida de 120.877 personas a través de tres estudios de aspectos médicos de larga duración, en los que incluyeron en la dieta golosinas, helados y papas fritas, entre otros alimentos.
"Las papas fritas representan el alimento que más engorda y por tanto, el amigo número uno del sobrepeso", concluyó un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Al principio, todas las personas que se sometieron al estudio eran profesionales de la salud no obesos. Su peso se midió cada 4 años durante dos décadas y ellos detallaron su dieta en cuestionarios. El resultado fue que, en promedio, los participantes aumentaron ocho kilos en ese tiempo.
"La papa frita es un alimento que logra la combinación perfecta de grasas, harina y sal, además de presentar una atractiva textura crocante que se deshace en la boca", explicó el doctor Alberto Cormillot.
"Los componentes químicos que tienen las papas fritas llegan al cerebro y alteran el centro de regulación del peso, por lo que no existe un límite preciso para comerlas: se pueden comer 10 o 30 sin ningún tipo de control. La persona no logra reconocer su grasa, ya que el centro detector en el hipotálamo del cerebro está bloqueado por una sustancia que le da placer, por lo que sigue comiendo sin parar.
Según el experto nutricionista, el igual que cuando uno se enamora o experimenta placer de otras formas, el comer papas fritas libera en el cerebro una sustancia llamada dopamina, presente cuando algo nos gusta o atrae.
Los resultados del estudio realizado en Harvard fueron publicados en el New England Journal of Medicine y señalan que lo que comemos, y cuánto comemos, tiene mucho más impacto que el ejercicio físico y la mayoría de los otros hábitos con respecto al aumento de peso a largo plazo.
La investigación partió de la pregunta de por qué las personas adultas sanas tienden a ganar peso progresivamente con los años, descubriendo que las papas fritas, los refrescos azucarados, las carnes rojas y los cereales refinados no solo afectan por su cantidad de calorías, sino sobre todo por la calidad de carbohidratos que contienen.
"(Los carbohidratos) son absorbidos rápidamente, provocan picos de glucosa e insulina en la sangre y no inducen las señales de saciedad de manera tan eficaz como otros alimentos. Por todo ello, incitan a comer más en la siguiente comida", dijo Dariush Mozaffarian, responsable del estudio, que señaló que los kilos se acumulan durante décadas y muchas personas luchan contra el aumento de peso sin darse cuenta de qué lo está causando.
Los investigadores señalaron que para evitar el sobrepeso se tiene que integrar a la dieta el consumo de más frutas, verduras, granos integrales y nueces. Al mismo tiempo hay que reducir el consumo de papas, carnes rojas, dulces, azúcares, gaseosas, almidones y cereales refinados.
En el estudio los pacientes comían una dosis diaria de 28 gramos, es decir unas 15 papas (160 calorías), lo que llevaba a aumentar 0,77 kilos en un rango de dos años. En comparación con golosinas y postres, que añadieron 0,19 kilo, la papa frita ganó por amplia diferencia.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 62 por ciento de los adultos padece de sobrepeso, la obesidad infantil se ha triplicado en las últimas tres décadas y los chicos con sobrepeso tienen más posibilidades de sufrir acoso escolar.
Fuente: LANACION.COM.AR





